Publicidad:
Terra
La Coctelera

NUEVAS TENDENCIAS EN LOS VINOS P.X.

Actualmente Montilla Moriles se ha convertido en una de la Denominaciones de Origen más dinámicas del panorama vitivinícola Español con la irrupción en el mercado de nuevas y diferentes variedades de vinos Pedro Ximénez elaborados bajo criterios exclusivamente Medioambientales como es el caso de Bodegas Robles S.A. la cual ha sido pionera en el mundo en desarrollar un vino certificado como ecológico (Piedra Luenga) y de una calidad tal que le ha hecho merecedor del Bacchus de Oro 2003 o Baco de Oro 2004 como mejor vino joven de cosecha.

Esta Bodega también tiene el honor de comercializar el Pedro Ximénez Robles Selección 1927, el cual ha sido galardonado en el año 2005 con prestigiosos reconocimientos Internacionales como GRAN ORO en VINALIES, GRAN ORO en VINITALY o bien ORO en BRUXELLES, esto ha permitido que Montilla Moriles tenga un vino Pedro Ximénez catalogado como uno de los mejores 50 vinos del mundo.

Gran importancia comienza a tener la introducción de vinos Pedro Ximénez sin crianza en el mercado como son los anteriormente citados Ecológicos Piedra Luenga de Bodegas Robles, los vinos de Pérez Barquero, Bodegas Alvear ó Toro Albalá, todas ellas pertenecientes a la D.O. Montilla Moriles.

¿COMO SE ELABORAN LOS VINOS PEDRO XIMENEZ?

Conviene destacar la artesanía con que se obtiene este singular vino dulce, el vino del sol, elaborado a partir de la variedad de uva Pedro Ximénez y nominado con el nombre de la cepa de cuyas uvas procede. El proceso comienza con la corta escrupulosa de racimos, en perfectas condiciones de madurez y de sanidad vegetal, que se transportan en cajas , con sumo cuidado para no romper las uvas, hasta el almijar o pasera donde se extienden sobre redores o capachos de esparto o sobre largas tiras de material plástico de, aproximadamente, un metro de ancho. Expuestos al sol, los racimos van pasificándose lentamente, perdiendo agua, concentrándose todos sus componentes, evolucionando los aromas de la uva y acelerando su maduración por un complejo proceso en el que tienen una clara influencia los rayos ultravioletas. El soleo de la uva conlleva una cierta desorganización celular que favorece la posterior extracción del mosto.

Para que todas las uvas se pasifiquen por igual, las cuadrillas de operarios se ocupan de darles vueltas a los racimos cada dos o tres días. En plena campaña, la superficie ocupada por las parcelas suele rebasar las 15 hectáreas. El riesgo que corre el elaborador es alto ya que si llueve durante tres o cuatro días, la uva puede pudrirse ocasionando una elevada pérdida económica. Afortunadamente, esto no suele ocurrir.

En función de la temperatura y de las horas de sol, la pasificación dura alrededor de cinco a siete días al comienzo de la campaña y 10, aproximadamente, a mediados de septiembre. Por reunir las condiciones climáticas adecuadas (sol, calor y ambiente seco) y varietales, la Denominación de Origen Montilla-Moriles elabora más del 90% de la producción total de vino Pedro Ximénez.
Llegado al punto óptimo de pasificación, los racimos se recogen y son llevados al lagar en donde se molturan y prensan luego en horizontales de pequeño diámetro para que la presión superficial sea elevada. El agotamiento de la vendimia se efectúa en prensa hidráulicas similares a las utilizadas para la obtención del aceite de oliva.

El proceso de extracción del mosto pasa por cuatro fases:

1º- MOLIENDA
Cuando el proceso de pasificación ha terminado los racimos se llevan al lagar en cajas de plástico. Para la molturación se utilizan moledoras de rodillos. El proceso es más delicado de lo que parece ya que si los rodillos se aproximan excesivamente se corre el riesgo de romper las pepitas de la uva con el consiguiente peligro de posteriores axidaciones y enraciamiento de los aceites que contienen. Por ello, la molturación ha de ser delicada, leve. Sólo una ligera fracción de mosto dulcísimo se obtiene de esta tarea.

2º- PASTA
Una vez molidos los racimos, la pasta resultante se deja escurrir durante periodos variables de tiempo. Fluye una escasa proporción de mosto dulcísimo y aromático que, en algunos lagares, se almacena en depósitos separados. En la pasta queda una elevada proporción de pasas sin romper cuyo mosto se intentará extraer en los sucesivos prensados.

3º- PRIMER PRENSADO
Tras el escurrido, la pasta se introduce en una prensa horizontal de platos de poco diámetro para que la presión superficial sea elevada. Allí continua el lento y artesanal proceso de obtención del zumo de las pasas de la variedad Pedro Ximénez. Este primer prensado, que suele durar entre tres y cuatro horas, no logra extraer todo el mosto que contiene la pasta, en la que aún queda un alto porcentaje de pasas sin abrir, ya que la presión ejercida por este tipo de máquina es insuficiente.

4º- SEGUNDO PRENSADO
Una prensa hidráulica, similar a las utilizadas en las almazaras, se ocupa de extraer las últimas fracciones de mosto. La pasta se coloca en capas finas entre capachos de esparto. El zumo recogido es aún más dulce que los anteriores. Aún así, queda en la pasta prensada un elevado contenido en azúcares y pasas sin fragmentar.

Como es lógico suponer, el rendimiento es bajísimo obteniéndose, aproximadamente, 29 litros de mosto dulcísimo por cada 100 kgrs de uva fresca. Para apreciar tan baja extracción de zumo debe tenerse en cuenta que el porcentaje autorizados para vinos secos es del 70%, es decir, 70 litros de mosto por cada 100 kilos de racimos. La densidad de esta “miel” de uva supera en Montilla, fácilmente, los 28º Bé, y aunque parezca imposible, pueden producirse fermentaciones parciales. Con posterioridad, se le añade al mosto, muy aromático y de color caramelo, una pequeña cantidad de alcohol y variable proporción de vino, raya u oloroso, para reducir su excesivo dulzor, pasando luego a las criaderas en las que, lentamente, pierden su primigenio color ambarino hasta alcanzar tonalidades muy oscuras, casi azabache, al tiempo que ganan en aromas cada vez más complejos.

Como en los vinos generosos, la calidad del Pedro Ximénez guarda una estrecha relación con la zona de la que procede la uva y con la edad de las cepas. A igualdad de condiciones, los elaboradores con racimos provenientes de alberos y de plantas que tienen más de 25 años de edad destacan por su delicada finura. Otros factores, como eltipo de envase, la clase de madera con que se han fabricado, el envinado de los cascos y las condiciones medioambientales de la bodega en la que se someten a crianza tienen también una notable influencia en la calidad final de este vino singular.

Extracto del libro “Los vinos de Montilla Moriles” por Manuel María López Alejandre.

Breve Historia de esta singular variedad de uva

Su origen es controvertido. La versión mas divulgada es la de Pedro Ximén, soldado de los tercios de Flandes que la trajo en su zurrón desde el vitífero valle del Rin, adonde cuentan que había llegado desde las islas Madeira y a estas desde Grecia.
Dos ciudades, al menos, se discuten la cuna del guerrero viticultor: Montilla y Málaga y, de algunas más, con deseos de participar de tan singular efeméride, se tienen noticias.
Esta versión está corroborada, hasta cierto punto, por Varcárcel (1971): “Esta planta es originaria de las Islas Canarias y de Madeira, de donde se trasplantó a las orillas del Rin y de la Mosela y de allí la trajo Pedro Ximénez....”

Otros autores, como García de Leña (1972), Masdeu (1783) y González Gordon (1948)
Apoyan esta tesis que no es compartida por Viala y Vemorel (1910), Pullita Rovasenda y algunos más, quienes opinan que las características morfológicas y ampelográficas de la Pedro Ximénez en nada se parecen a las de las vides cultivadas en los valles alemanes. Basta recorrer los extensos viñedos del Rin de Mosela y observar la morfología de las variedades que allí se cultivan y de sus racimos para concordar con la idea menos viajera.

La Pedro Ximénez, es sin duda, una variedad nacida en el sur, mediterránea. Su numerosa sinonimia hace dudar de su novelesco origen . En otros pagos se conoce con los nombres de Alamís, Alamís de Totana, Ximén, Ximéncia y Ximénez. Hay otras versiones de su procedencia. Una de ellas es la apuntada por Rafael Arévalo, profesor de árabe de la Universidad de Málaga: “Pedro Ximén es la castellanización de la palabra árabe que designa el tipo de uva del cual tal vino procede y cuya traducción sería “gota dorada”. Constantinescu afirma que ya era conocida en el siglo VII y Viala y Vermorel sugieren que podría proceder de una localidad llamada Jiménez, probablemente la actual Jimena. Profesores de la Facultad de Filosofía y letras cordobesa parece que han encontrado notas sobre esta uva publicadas en el siglo XV, hallazgo que, de ser cierto, convertiría en leyen da la versión del soldado español de los Tercios de Flandes. Por último, T.A. Layton afirma que en la Inglaterra del siglo XVI se conocía esta variedad con el nombre de Peter see me, aseveración que corrobora Andrés Córdoba, citado por Baccio (1524-1600), al afirmar que esta variedad de uva empezó a hacerse célebre a finales del siglo XVI.

Sabemos con certeza que a partir de los comienzos del siglo XVI la variedad Pedro Ximénez se extendió por las blancas laderas del sur de la provincia de Córdoba desplazando por sus excelentes cualidades a otra cepas. Así lo demuestra la reseña encontrada por Enrique Garramiola en un libro de Escribanía Pública de Diego de Aguilar, fechada el 3 de Abril de 1574. Dice así: “Ante los licenciados Alonso Cabrera y Santa Cruz, abogados, y Gaspar Díaz de los Reyes, vecinos de la villa de Montilla, Antón Ximénez Toledano, se obliga a entregar a Juan de Vera, mercader, que está ausente, ambos también vecinos de dicha localidad, veinte y cinco cargas de uva Pedro Ximénez, de la cosecha del presente año, al precio que rija en Montilla por el día de Nuestra Señora de Septiembre venidero”.

La opinión que sí es unánime es la de sus extraordinaria calidad. García de la Leña afirmaba que “es la más noble de todas las variedades”. Esteban Boutelou (1807), investigador de los vinos sanluqueños, opinaba que “es una de las más cultivadas y apreciadas” y el gran ampelógrafo Simón de Roxas Clemente (1807) escribía: “Su mosto se reputa con razón el mejor para vinos secos y dulces....”. Parada y Barreto (1868) dice: “vidueño productor del célebre vino de su nombre y utilísimo para la confección de toda clase de mosto”.

Sinonimias: el valenciano Simón de Roxas Clemente, en su Ensayo metódico sobre las variedades de la vid que se crían u cultivan en Andalucía, la describe y estudia bajo el nombre de Jiménez-Ximenecia, de la Tribu VII Jimenecias-Ximeneciae.

Extracto del libro “Los vinos de Montilla Moriles” por Manuel María López Alejandre"